LAS
PREGUNTAS | 24 MAR 06
El proceso pactado, según
Federico Quevedo
El periodista Federico
Quevedo de El
Confidencial.com está realizando interesantes
aportaciones sobre el "alto al fuego" de ETA que
reproducimos a continuación:
¿Qué negoció Zetapé con ETA
cuando estaba en la oposición?
En virtud del 'alto el fuego' decretado al alimón
por ETA y el Estado Español, hemos conocido a través
del lenguaraz Patxi López que al mismo tiempo que
el PSOE firmaba el Acuerdo por las Libertades y contra el
Terrorismo con el Gobierno del PP, por detrás comenzaba
una negociación con la pandilla de canallas dirigida
a... ¿lograr que Zetapé alcanzara el poder?
Porque, en esas fechas, pocos, por no decir nadie, daba
un duro por el futuro de Zetapé como presidente del
Gobierno, salvo que quienes negociaban estuvieran convencidos
de que llegaría a serlo en virtud de algún
suceso que cambiara las cosas, como, por ejemplo, ¿el
11-M?... Sólo lo pregunto.
http://federicoquevedo.bitacoras.com/archivos/2006/03/27/que-negocio-zetape-con-eta-cuando-estaba-en-la-oposicion
El abrazo del oso
¡Otorguémosle a Rodríguez el beneficio
de la duda! ¡Démosle un voto de confianza!
¡Confiemos ciegamente en él, salvador de la
Patria, benefactor de los humildes, pontífice de
la paz, árcangel de la concordia...!
Y un cojón. Y perdónenme. Uno, que ya tiene
un cierto recorrido, es de natural desconfiado, sobre todo
cuando a lo largo de dos años hemos asistido a una
permanente escenificación de la mentira y el engaño.
Pero a Rodríguez le puede pasar lo mismo que a Arnold
Bennet, quien empeñado en demostrar a los pobres
y palurdos ciudadanos del París de 1931 que el agua
que bebían no era la causa de la epidemia de tifus,
no se le ocurrió otra cosa que beber un vaso del
líquido elemento en público... y a los pocos
días moría afectado por la enfermedad. Yo
seré un facha, en opinión de unos, estaré
instalado en la caverna, según otros –todos
del mismo corte, claro-, pero cada minuto que pasa desde
el medio día del pasado miércoles crece en
mi interior la sospecha de que todo esto no es más
que una burda maniobra, que nos quieren hacer comulgar con
ruedas de molino, beber el agua del infortunio... y pienso,
no se, que puede que los mismos que ahora brindan por un
éxito que aún no ha llegado, que venden la
piel del oso antes de cazarlo, se pueden encontrar con que
el oso les abraza y les estruja hasta la muerte, o la rendición.
Es posible, no lo discuto, que este nuevo anuncio de ETA
perdonándonos a nosotros, pobres ciudadanos de un
país llamado España, la vida, sea el definitivo.
Pero, de entrada, no es eso lo que el comunicado de la pandilla
de canallas dice. Tiene, más bien –y habrá
que analizar en días sucesivos los gestos que realicen
la bestia y sus secuaces-, tintes de exigencia adornada
de buenas palabras, consciente la banda terrorista, eso
sí, de que esta puede ser la única oportunidad
que tiene de conseguir sus objetivos o una buena parte de
ellos, lo cual es lo mismo que decir que sabe que al frente
del Gobierno maneja el timón un timonel débil
e inexperto, pero del cual dependen a su vez para obtener
los réditos que esperan de su generosa tregua. De
ahí que la escenificación del inicio oficial
de este segundo acto del trinomio mortal al que Rodríguez
se debe en cuerpo y alma presidencial, haya estado perfectamente
diseñada y elaborado el guión al milímetro
por ambas partes. Dos años negando el Gobierno que
tuviera contactos con ETA, y al día siguiente del
comunicado sabemos ya hasta el menú de las reuniones
y si detrás del coito hubo pitillo de satisfacción.
Aquí, ya saben, unos nos dicen a los demás
lo que tenemos que pensar, que es una manera muy democrática
de admitir la pluralidad. Y si se discrepa, se ríen
de uno, cuando no le insultan, le llaman loco o promueven
su encarcelamiento –aunque supongo que, en ese caso,
me permitirán un arresto domiciliario-. Pero yo,
que sigo siendo igual de idiota y de solemne bobo, no me
creo, ni por asomo, que a la pandilla de canallas le haya
dado de repente por volverse hermanitas de la caridad sólo
porque le han mirado a los ojos a Rodríguez y se
han derretido al encontrar en ellos tanta dosis de ternura
como de infinita bondad. ¿A donde vamos, pobres de
nosotros, dudando de las buenas intenciones de Rodríguez,
cuestionando desde su inmaculado ascenso al poder, hasta
las dolorosas renuncias a las que se ha visto obligado a
llegar con los nacionalistas radicales por el bien de la
Patria y su eterna salvación? Pues mire usted por
donde, yo soy tan tonto que lo cuestiono, que desconfío
y que, además, le acuso de haber traicionado los
consensos básicos de la Transición y la deuda
–esta sí que es permanente- que el Estado de
Derecho tiene con las víctimas del terrorismo. Y
lo ha hecho porque sabe que la silla de Presidente en la
que se sienta se tambalea sobre el barril de pólvora
del 11-M.
¡Ah!, perdón, que he mentado el término
prohibido, la palabra maldita, la razón de que algunos
nos escondamos en las oscuras tinieblas de la noche cavernosa
para confabular en la búsqueda de abyectas calumnias
que sirvan para encender la mecha de la conjura. Pero no
he sido yo el que ha señalado con el dedo a unos
cuantos implicados en los atentados vinculándolos
con la pandilla de canallas que ahora se han vuelto angelitos,
ni se me han ocurrido a mi las numerosas coincidencias que
sitúan a ETA en el entorno de los moritos que cometieron
los atentados. Claro que puede ser que alguna mente insidiosa
oculta en la caverna hubiera conseguido introducir mochilas-bomba
en los trenes de Chamartín unos meses antes de los
atentados, haciendo creer a la policía que había
sido ETA, y la misma mente insidiosa urdió una trama
para que el mismo día que la goma dos de El Pozo
y Atocha viajaba hacia Madrid, otra caravana de iguales
características fuera interceptada por la Guardia
Civil y convencer al Gobierno del PP de que la banda terrorista
iba a cometer un atentado de espectaculares proporciones
en la capital de España.
Es más, voy a confesar que algunos de los que no
nos creemos nada de lo que nos cuentan los medios oficiales
fuimos los culpables de afiliar al PSOE a uno de los terroristas,
y nos inventamos –con enorme éxito, por cierto-
las visitas del militante socialista Fernando Huarte a otro
de los moritos en la cárcel, hasta el punto de que
en Ferraz nadie ha sido capaz de dar una explicación
de lo bien que hemos urdido la trama. Somos unos genios.
La leche. ¿Y ahora nos tenemos que creer que ETA
declara una tregua porque sí? ¿No será,
más bien, que la tregua es un paso más en
las exigencias que la pandilla de canallas han puesto en
el cesto de las facturas de las que Rodríguez es
prisionero, entre otras cosas porque no tiene la suficiente
liquidez para pagarlas todas, ni el aval necesario para
que le fíen? No hacía falta que los tres canallas
que escenificaron el baboseo del ‘alto el fuego’
llevaran armas como han hecho en anteriores ocasiones. No,
bastaba con los términos del comunicado, lo suficientemente
claros, concisos y concretos como para saber lo que nos
estamos jugando: lo que ETA pactó con Carod Rovira
en Perpignan, la antesala del 11-M, el precio de nuestra
libertad.
Vaya, lo siento. He vuelto a meter la pata. No recordaba
que lo de Carod Rovira se lo inventó el ABC de la
mano de la extrema derecha fascista y reaccionaria. Por
eso el viernes, antes de que le diera el jamacuco, se sentía
tan orgulloso el líder independentista y republicano
de lo que siempre ha negado: que hubiera pactado nada con
la pandilla de canallas. Todo está atado, y todo
tiene una lógica. Rodríguez espera que le
salga bien y ganar las elecciones que ya barrunta adelantar,
pero el veneno de la serpiente es peligroso y mortal. Ellos
saben lo que quieren, y algo deben haber logrado ya a cuenta
de su primer gesto. ¿Les dará Rodríguez
todo lo que piden? Porque algo habrá que él
mismo sepa que es imposible de envolver con papel de regalo
para satisfacción de los canallas. Y entonces puede
que el oso extienda sus brazos, y antes de que el cazador
acierte a empueñar el arma, le abrace hasta la asfixia.
Dios no lo quiera.
http://federicoquevedo.bitacoras.com/archivos/2006/03/28/el-abrazo-del-oso
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